Ella es Krista, mi vecina, con la guarrilla siempre que podemos nos juntamos en un hotel para follar, ninguno de los dos quiere compromisos, pero es una buena forma de pasarla bien. La cuestión es que la zorra nunca quería hacer nada divertido, no quería grabarse, no quería que me corriera en su boca, no quería darme su culito hermoso, pues nada!, hasta que una buena noche salimos a tomar unas copas y allí cuando ya estaba un poco borrachita me la he llevado para el hotel y allí he podido cumplir con mis fantasías! |